El superalimento que tienes en la despensa y que mejora el desarrollo de tu hijo

27 febrero
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En los últimos años, la manera de comer en las casas ha cambiado mucho. Los padres son mucho más conscientes de que la nutrición es un aspecto muy importante dentro de los hábitos saludables de la familia y que llevar una alimentación sana desde la infancia puede ayudar a prevenir enfermedades en la vida adulta.

Sin embargo, no hay tanta legumbre en las despensas de las casas como había en tiempos pasados. «Deberíamos intentar recuperar este alimento para nuestro consumo semanal, ya que tiene unas propiedades nutricionales muy interesantes. Es una proteína vegetal de altísima calidad, baja en grasa, buena fuente de hierro y otras vitaminas y minerales, tiene hidratos de carbono de absorción lenta y un índice glucémico bajo», apunta Teresa Cenarro, vicepresidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).

De hecho, sus variadas cualidades hacen que las legumbres sean hoy consideradas como un «superalimento» y que los expertos de la AEPap recomienden su consumo al menos tres o cuatro veces a la semana.

Uno de los principales motivos para incentivar su consumo, además de los beneficios nutricionales, «es porque ayudan a combatir la obesidad, un problema que afecta a cuatro de cada diez niños y niñas y tres de cada diez adolescentes«, recuerda Cenarro. La gran cantidad de contenidos en fibra de las legumbres, añade esta doctora, »ayuda a estabilizar los niveles de azúcar e insulina en la sangre y mejora la resistencia a la insulina. Además, al ser bajas en grasas ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares».

En España, las que se consumen de manera más habitual suelen ser los garbanzos, las judías blancas, las lentejas y los guisantes pero, ¿por qué no tienen la fama que se merecen en la infancia?

Modo de consumo

Uno de los principales problemas que encuentran los padres a la hora de incluir las legumbres en la dieta diaria es el posible rechazo por parte de los menores. «Es verdad que a veces los más pequeños les parece que tienen una textura 'pastosa' o sienten que hacen una mala digestión de las pieles. Esto se puede evitar chafando un poco la legumbre o rompiéndolas con un pasapurés», sugiere Cenarro.

Otras veces la negativa viene por una presentación como plato de cuchara. Si este es el caso, esta pediatra propone empezar con una receta de hummus o pasta de garbanzos, que a los niños les suele gustar. «No habrá tantas reticencias si se incorporan sabores que son del agrado del pequeño y si se acompaña este plato por ejemplo con pan de pita u hortalizas en rodajas o si se unta la crema en un sandwich».

En esta línea, hay una opción cada vez más aceptada, que es la de hacer hamburguesas u albóndigas con legumbres. «Sustituir la carne por lentejas o judías rojas o una mezcla de ambos puede resultar una alternativa cuando hay comensales exigentes en casa».

Para facilitar el acceso de estos alimentos a los más pequeños, la vicepresidenta de la AEPap recomienda también involucrar a los niños en el proceso de elaboración de las comidas. «Ir juntos al mercado, dejar que ellos elijan las legumbres (e incluso las frutas y hortalizas) que desean comer es una buena forma de empezar. Y una vez hemos regresado a casa, pedirles que nos ayuden a dejar las legumbres en remojo. Darles a los menores la oportunidad de entrar en la cocina es una excelente forma de animarlos a probar los platos que han ayudado a preparar sin rechazo».

Fuente: www.abc.es

27 febrero
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